En Rayitas, tenemos la gran suerte de contar con rayos de sol cada día entre nosotros. Rayos que nos iluminan, que nos alegran con su presencia, que nos dan el cariño más bonito. Gracias.


Nuestros "rayitos" más grandes, montaron en autobús, tal vez por primera vez para muchos de ellos, para irse de excursión de fin de curso a la Granja Escuela de Arlanzón.

Casi no alcanzaban a ver a sus familiares, quienes nerviosos les despedían. Pero una vez arriba, en un autobús tan grande, ya todo era alucinante. Del asiento solo sobresalían los piececitos. ¡Qué bonitos!


Allí nos recibió Chopo, el monitor que nos acompañaría durante toda la jornada. Nos enseñó a la Iguana Tijuana y el Hurón Stanford. Quienes se atrevieron les acariciaron y, alguno se atrevió a abrazarlos.


Chopo nos enseñó a hacer rosquillas. ¡Qué divertido! Nos pudimos pringar a nuestro antojo, y nos marcamos la cara con harina, como buenos pasteleros.

Nos dio a probar unas gotitas de limón, ¡Qué cara se nos quedó!

Habíamos practicado mucho con plastilina  con nuestra profe Yesi durante el curso, y dar forma a las rosquillas fue tarea fácil para nosotros.


Había estado lloviendo durante toda la mañana, pero la lluvia dejó paso al sol, y nos fuimos a ver a los animalitos de la granja.

Perritos, gatitos, gallos, gallinas, palomas, conejitos, un burro llamado Hojaldre, sobre el cual nos montamos, otro Matías, ovejas, corderitos, y una cerdita que se llamaba Emma.

Ya en el exterior, Chopo nos dio pan para las aves. Era tarde, y teníamos hambre, así que entre miguita y miguita, pegábamos disimuladamente un mordisquito. Pudimos ver un pavo real, el cual extendió su plumaje, ¡Qué bonito!

Nos deleitó con su canto, y le respondimos con el nuestro.


Después de comernos un sándwich de queso y jamón con el hambre de un león, nos despedimos de Chopo, y nos fuimos de nuevo al gran autobús para volver agotados a Burgos.


No sabemos si esto lo recuerden con el paso del tiempo. Pero sí que sabemos que nosotras nunca lo olvidaremos.

Es muy bonito ver a niños que has visto crecer, en un lugar fuera de lo normal, y verles tan contentos, ver que son felices, que disfrutan con cada cosa, que están a gusto.

Vamos con el temor de que puedan extrañar el lugar, pero son tan mayores, la mayoría con dos años todavía, que nos dan una lección, disfrutan porque aprecian la vida, porque se sienten seguros. Son niños, son maravillosos.


Gracias a todos los padres y madres que cada día confiáis en nosotras.

Publicado: 15 de Septiembre de 2016 a las 11:41